11-M-2004
Han pasado ya dos años de aquel fatidico día 11 de marzo, y me gustaría mandar un gran abrazo a cada una de esas familias, que esten intentanto ver la luz desde aquel día. Desde ese día no volví a levantar cabeza al menos durante mucho, mucho, tiempo, dos años me atrevería a decir, aunque con cierto temor, porque siempre ocurre algo que no me deja levantar.
Aquel día, jueves, ibamos mi bebé y yo en un tren, no en uno de esos trenes, ni mucho menos quiero comparar mi dolor, mi miedo, con el de todas aquellas personas que lo vivieron directamente, o el de sus familias, sus amigos. Trato simplemente de echar la vista atrás y recordar como viví yo aquellos días, y como me afectó. Como decía, yo llevaba a mi niña, de apenas diez meses en su carrito, ibamos a fuenlabrada yo a trabajar, ella a la escuela, como cada mañana, pero aquel día olía diferente, cuando bajamos al andén, vimos multitud de gente que bajaba del vagón algo no habitual en esa estación, y los carteles indicaban algunas estaciones cerradas, no sabiamos nada, no entendía nada, cuando llegamos a fuenlabrada una señora me contó lo que había pasado al salir del tren, se había tenido que volver, no podía ir a trabajar, han puesto una bomba me dijo.
Cuando entré en la escuela, varias profesoras estaban angustiadas, sus maridos, algún amig@, alguna compañera probablemente fuera en esos trenes. Al llegar a la oficina y escuchar las noticias, se me encogió el corazón. La tarde siguiente nos la dieron libre en el trabajo para ir a la manifestación convocada en Madrid, quería ir, debía ir, pero estaba aterrada, me temblaba todo el cuerpo con la sóla idea de meterme entre un montón de gente y que me pudiera pasar algo, sé que soy una cobarde, pero no podía era superior a mis fuerzas, no podía ver la tele, sólo pensaba una y otra vez en esa pobre gente, en sus familias, en las veces que he cogido yo ese tren para ir a estudiar, y las veces que me he reido en esos vagones con mis compañeras de clase, y que tranquilas ibamos. Me sentía vendida, como si la vida no valiera nada, como si mi vida, y la del resto de los mortales estuviera a merced de cualquier descerebrado, de cualquier fanático, de cualquier hijo de puta sin sentimientos, sin corazón. Quería desaparecer, me hubiera ido a vivir a una casa en mitad del campo, me dí cuenta que nada valía la pena, que un día puede que salgas a trabajar y no vuelvas más a tu casa, pensaba en esos niños a los que no iría nadie a buscarlos al cole, en esas profesoras que no sabrían cómo explicarles qué pasó con papá y mamá. Miraba a mi hija, a mi marido, los tres estabamos en casa, sentados en un sillón, jugando, y no podía ni sentirme afortunada. No he vuelto a jugar con la ranita que tuvo mi niña toda la tarde, no he podido volver a escuchar esa musiquita que a ella le gustaba tanto y a mi se me mete en la cabeza y me provoca angustia. Aquella tarde no fuimos a la manifestación, pero no podiamos parar en casa, llovía, lo recuerdo, montamos a la niña en el carro y salimos a la calle con un chubasquero, andamos durante dos horas sin decirnos ni palabra, recorrimos toda nuestra ciudad, vacia, gris, no había nadie, probablemente la mayoría de la gente estaba en Madrid, pero yo no podía, soy cobarde, soy miedosa, soy muy débil ante este tipo de cosas, me flojea todo el cuerpo. Durante unos días me levantaba llorando y me acostaba llorando, tenía una gran ansiedad, me daba miedo ir a los centros comerciales, a los sitios donde habia gente concentrada, no estaba segura ni en mi propia casa.
Pero la vida sigue, todos los días amanece, gracias a D. y hay que levantarse y hay que ir a trabajar, y hay que seguir la maldita rutina que nos hemos marcado durante años, y dos meses después, justo un 11 de abril, senti de nuevo ese escalofrio del miedo recorriendome la columna vertebral, hasta la cabeza, que te deja una presión en las sienes como si la cabeza te fuera a estallar, estaba dejando a mi niña en la escuela, y de repente me suena el móvil, mi hermana, R. papá me ha llamado, mamá no se puede levantar de la cama, está muy hinchada, no sabe que le pasa, hemos llamado a una ambulancia.......Ese día también llovia........ en la calle, en mi casa, en mi alma, en el corazón de mi hermana, en la cara de mi padre...... Mamá, que te pasa?, levantate...., no puedo hija.
Es duro recordar ese día, esos días, esos meses, ese año, es duro, mirar atrás, es muy doloroso....
Pero yo soy positiva, soy optimista, y hoy brilla el sol, y desde ese día aprendí a ser feliz, a ser feliz con cada día que amanece y me levanto de la cama, y me ducho, y salgo a la calle y puedo ir a trabajar, a ser feliz con mi café, a ser feliz aunque llueva aunque truene, a ser feliz sóla, o acompañada, a ser feliz con una sonrisa, mirando un valle, mirando el mar, mirando el peor de los paisajes, he aprendido a disfrutar de la vida. Esta puta vida que me ha tocado vivir, al menos yo hasta ahora tengo la oportunidad de poderla vivir.
0 comentarios