Blogia
DESDE MI LIBERTAD

La curiosidad mató al gato

Está claro que la curiosidad mató al gato, y a mi, mi curiosidad me está matando las ilusiones poco a poco.

Soy una persona muy, muy controladora, necesito tenerlo todo atado, controlado, seguro, necesito confianza, y eso me hace preguntar, para saber, para conocer, para saber sobre qué terreno piso, ese el motivo de mi intranquilidad en estos días, no saber donde piso, o sobre que terrenos me estoy moviendo. Y preguntando, y conociendo, y leyendo y dejando que me cuenten, he sabido cosas que a lo mejor era mejor no conocer, no saber, pero claro algún día saldrían a la luz. Tantas cosas raras, tantas cosas extrañas que se escapan de mi manos, que me desbordan.

Está claro que lo de amar con los ojos abiertos es una realidad como una casa, está claro que hay que amar a la persona que queremos o que nos gusta con los ojos bien abiertos, sabiendo que esa persona es como es, y no como nosotros queremos que sea o como la imagen que nos hemos hecho en nuestra cabecita. Cada vez que sé algo nuevo tengo más claro que no le conozco de nada, que no sé donde está la verdad y la mentira, y si no la mentira lo que no sé, eso me desconcierta, está claro que ya no queda ni la sombra de la persona con la que yo he soñado, de la persona de la que me enamoré, vale! conmigo si, en nuestra relación sí, pero hay tantas cosas detrás que me asustan que he vuelto a ponerme la coraza.

No me explico que haya personas tan contradictorias, que hagan unas cosas y prediquen otras totalmente diferente, ahora me explico por qué hay personas que no duermen tranquilas, que sus conciencias no les deja dormir en paz con la vida y lo que es más importante consigo mismos. Es increible lo que somos capaces de hacer los humanos por un puñado de monedas, un puñado de monedas que nos da el poder, y después cuando uno se dá cuenta, se ha convertido en poderoso señor don, con un monton de euros, pero al fin y al cabo en un pobre diablo. Y si eso nos diera la felicidad, pues ole!, pero lo peor es que a veces no se es ni siquiera feliz, lo peor es que cuando uno ya ha conseguido el poder, y puede conseguir lo que quiera con dinero,  casas, coches, relojes, ropa. Pero yo que no tengo donde caerme muerta, y que tampoco es que pueda presumir de ser muy feliz, me pregunto si ese poder dá algo de felicidad, me pregunto si todos esos euros pueden comprar el amor verdadero, el amor que te llena la vida, si puede comprar los besos de verdad, esos que se dan con todo el corazón y que te hacen temblar, si puede comprar el amor de tus hijos, de tu familia, si puede comprar la salud, la tranquilidad....No sé contestame tú.

Me temo que no, me temo que después de tanto tiempo, me he encontrado con una persona que de lo único que puede presumir es de tener dinero, me he encontrado con una persona que es tan infeliz como yo, con una persona con un monton de frustaciones, de problemas, con una persona sin ilusión, sin paz.

Que más dá en esta vida el dinero, que más dá si al final vamos a terminar todos en el mismo cajón.

0 comentarios